En la obra de Francis De Blas, el perro ocupa también un lugar propio y toma una nueva representación pictórica bajo una simpática y curiosa apariencia humana.
Es por mediación de la época y el traje que va potenciar el carácter del animal.
Los retratos se realizan de encargo y pueden ser vestidos al natural o con su amo.
Están realizados con las técnicas antiguas de empastes y veladuras para conseguir las distintas calidades y texturas.